El Parlament de Catalunya, después de hacer historia el pasado 28 de julio prohibiendo las corridas de toros, dio un gran paso contra el maltrato animal y por la lucha por los derechos de estos. El siguiente paso, era obvio: els correbous, también llamados bou embolat.
Consiste en una fiesta popular y tradicional catalana, cuyo festejo implica prender fuego a los cuernos de un grupo de toros sueltos por las calles. Obviamente se trata de otro tipo de maltrato, pues aunque no haya sangre, es un brutal espectáculo que deja ciego al animal en la mayoría de ocasiones, aparte de probocarle secuelas psicológicas e importantes quemaduras en su cara.
Todo bien hasta aquí. Se prohiben las corridas de toros, lo más coherente es prohibir els correbous. Dicho y hecho, se da luz verde a la regulación de este festejo, y se realiza una junta. Pero para sorpresa de todos (o tal vez no...), ICV se queda sola contra els correbous, siendo los únicos que votan en su contra. Ni CiU, ni ERC, ni el PSC, que en su momento votaron contra las corridas, votan a favor de su prohibición, de hecho votan en contra de esta (al PP ni le menciono, es evidente su postura). Cabe destacar que José Montilla (presidente de la Generalitat), argumentó en su momento acerca de su voto favorable en contra de las corridas ''porque cree en la libertad''. Y he aquí la hipocresía moral. Era de esperar que hubieran intereses ocultos tras todo esto, pues todos conocemos el interés por Catalunya de independizarse de España, pero es realmente deplorable que sea a costa de engañar a la gente con su falsa moralidad. Pero bueno, al menos ha salido algo bueno de todo esto, las corridas ya no están ahí... al fin y al cabo no son más que políticos, los mismos perros con collares distintos.


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